bendinat

menu



ES

conocer Mallorca 

El castillo de Alaró, entre la leyenda y la realidad

Texto: Aina Bosch, Fotografía: Toni Gómez y Miquel Company







El castillo de Alaró es una de las excursiones más espectaculares de esta hermosa zona montañosa de la Sierra de Tramuntana. La vista de Mallorca que se puede contemplar desde allí es sencillamente extraordinaria; abarca la planicie de Es Pla, la bahía de Palma y Alcudia y la Serra de Tramuntana. Es uno de los pocos miradores desde donde se puede divisar toda isla. Los restos del antiguo castillo del Puig d’Alaró provienen de la época musulmana, fue el refugio de la resistencia frente a la conquista árabe.

De sus paredes nace la leyenda de los nobles Guillem Cabrit y Guillem Bassa, defensores de los derechos de Jaime I ante las pretensiones de reunificación de su hermano Alfonso III de Aragón. La negativa de rendición de los mallorquines provocó la cólera del rey aragonés, quien prometió que algún día los asaría vivos. El castillo se rindió por el hambre poco después, en 1286, y dicen que Alfonso III cumplió su enfurecida promesa, asando a Cabrit y a Bassa a fuego lento en la Plaza del Lladoner de Alaró. A ciencia cierta no se sabe si la historia es real o no, pero la fantasía popular los consideró mártires y los “canonizó”, su culto se incluyó en el oficio divino en Mallorca y se mantuvo en él hasta el año 1635.

Para acceder a la montaña que contiene esta historia hay que llegar hasta la población de Alaró, después seguir en dirección al pueblo de Orient y coger la carretera que conduce hasta la posesión de Es Verger. En este punto se puede optar por iniciar la excursión a pie o seguir con el vehículo hacia arriba hasta la pequeña explanada de Es Pouet. Si se decide seguir a pie, uno podrá disfrutar de un bonito paseo entre típicos campos de olivos, la pendiente de esta senda es prácticamente imperceptible, por lo que el paso por ella se convertirá en un delicado paseo mediterráneo. La senda vira a la derecha y se une al camino con origen en es Pouet.








El último tramo del trayecto debe realizarse obligatoriamente a pie siguiendo durante unos veinte minutos un camino en gran parte empedrado. La vegetación también varía notablemente, pues nos vamos adentrando en frescos bosques de pinos y encinas que nos harán más agradable el empinado tramo hasta la cima.

Si aun quedan fuerzas, después de disfrutar de las vistas y los restos del castillo podemos acercarnos a la cueva de Sant Antoni, que se encuentra a unos 30 minutos de la capilla. La entrada está escondida junto a los restos de una torre de vigilancia del castillo, así pues, hay que mirar con detenimiento para encontrarla. Vale la pena buscarla, pues desde ella gozaremos con mayor tranquilidad de otro punto de vista del impresionante paisaje mallorquín.


subscripción
Para recibir noticias de Bendinat, , por favor introduzca su email y pulse el botón OK
email:
Puede modificar o eliminar su suscripción en cualquier momento accediendo a
opciones de suscripción


Si le interesa algún tema en especial puede sugerirlo a nuestra redacción